25 años del Super Nintendo

Imagen sacada de Rolling Stone Magazine

Decir 25 años suena fácil, pero haberlos vivido ya es otra cosa y si hablamos de haber estado presente en el lanzamiento de la consola que marcó mi existencia como amante de los videojuegos hace que grite a los cuatro vientos “gracias por mostrarme el camino más hermoso de mi vida”

Tenía cuatro años cuando esta preciosidad salió a la venta y siete cuando pude tenerla en mis manos. Lo recuerdo como si fuera ayer: un seis de enero yo despertaba con los glóbulos rojos cargados de alegría y adrenalina: los Reyes Magos habían visitado mi hogar, y con la magia que sólo ellos saben hacer, debajo del arbolito navideño, una caja de color negro me hacía guiños seductores: mi sueño se había cumplido, tenía el Super Nintendo en mi poder.

Mis manos se movieron solas destrozando la caja que contenía una consola de color gris, dos controles y el juego de peleas que para mí no tiene rival y que he jugado como no tienen idea en los 29 años que tengo: Killer Instinct. Y no sólo el cartucho negro hizo que jugara por horas, días, meses, años; su excelente soundtrack fue alucinado por mi mamá ya que lo escuchaba diario —y cuando digo diario, es todo el día y todos los días. —

Afortunados, digan lo que digan, somos afortunados

25 años del Super Nintendo_SNES_Killer Instinct_ Donkey Kong Country 2

Creo que ser parte de esa generación es un diamante escondido dentro del cráneo de una calavera y enterrado en una cueva pirata cuyas aguas suben con el estrépito de la marea encolerizada —para más referencia ver la película de Bernardo y Bianca — y no porque quiera sentirme parte de la “generación retro” sino porque en ese momento, en esa niñez todo era magia para nosotros, todo era real, fantástico, maravilloso: cada juego, cada nota musical, cada pixel era creado por el mismísimo Dios: no había guerra de consolas, no existía la frase “las gráficas son mejores”, no existía comparación alguna en ver qué juego era mejor que otro…para mis ojos de una niña de siete años era magia pura, dulzura en un cartucho, disfrute en cada botón, callos en los dedos al querer conseguir los combos; una competencia sana, divertida que no tiene igualación.

Me considero afortunada de haber estado presente cuando la consola salió a la luz y de crecer junto a ella y ser partícipe de todas las maravillas que ésta ofreció, de poder dejar de escribir estas líneas y prender mi consola para jugar un rato Killer Instinct o mi juego favorito de SNES: Donkey Kong Country 2. Pero si he de agradecer algo, es el hecho de haber destrozado aquella caja el Día de Reyes, ya que ahí comencé fielmente a lo que ahora mencionan como “ser gamer”, nombre al que yo prefiero decirle “ser #Amissum”.

Post Author: Rosée

Creativa, Novelista, Poeta, Amante de la Lectura, de la Escritura, de Japón. Gamer de nacimiento y Gamer por pasión.

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