Dark Souls History 1: El inicio de los tiempos

Dark Souls/ From Software

Una de las mejores características de la serie de Dark Souls es su historia: no solamente es posible terminar el juego de inicio a fin sin nunca saber exactamente qué es lo que está pasando, sino que —y al contrario de muchos títulos hoy en día —los NPC’s (Personajes No Jugables) no dicen nada, no hay misiones, no hay toneladas de exposición, no hay libros In-Game o Out Of Game que cuenten nada, los villanos no dan monólogos. Nadie cuenta nada.

Es como un verdadero trabajo histórico construir la historia a partir de inspeccionar objetos y ambientes, tratar de llenar los vacíos mediante las declaraciones de quienes estuvieron ahí o quienes oyeron algo y al final tratar de armar una historia medianamente coherente sin nada que asegure que nuestra versión es correcta o no.

Y, sin embargo, es una historia rica la cual, después de que millones de personas intercambiaramos teorías, detalles e ideas, hemos podido armar una versión relativamente fiable. Una historia que no se cuenta a menudo y que es de las mejores historias en la industria, por mucho. Una historia que debo contar, aún si es por partes.

La era de Los Grises

Dark Souls/ From Software

Al inicio de los tiempos, el mundo no tenía luz ni oscuridad, no había calor ni frío, vida ni muerte. Todo era estático e inamovible, y gobernándolo todo estaban los dragones: seres sumamente poderosos cubiertos de poderosas escamas de piedra que los hacían virtualmente invulnerables y les concedían la vida eterna. En la Tierra y debajo de ella vivían seres humanoides que rondaban de un lado a otro, sin propósito o meta.

El mundo se mantuvo así durante largo tiempo, hasta que repentinamente una poderosa llama se encendió en las profundidades. Cuatro humanoides se internaron en las llamas y recuperaron de ellas cuatro poderosas esencias, que tiempo después los sabios del mundo les llamarían “Almas de Dioses”. Estas almas les confirieron grandes poderes y elevaron su estatus más allá de simples y deformes humanoides. La primer alma, el Alma de la Muerte, fue reclamada por Nito: el primero de los Muertos; la segunda alma, el Alma de la Vida la tomó la Bruja de Izalith; la tercer alma, el Alma de la Luz, terminó en la posesión de Gwyn, Señor del Sol; mientras que la cuarta alma, El Alma de la Oscuridad, fue guardada por un humanoide insignificante, quien se perdió de la memoria de casi todos.

Dark Souls/ From Software

La muerte de los dragones

Gwyn convenció a Nito y a la Bruja de Izalith de emplear sus nuevos poderes para derrotar a los dragones y comenzar una nueva era con ellos como los nuevos gobernantes del mundo. Seath, el único dragón nacido sin escamas, le reveló a Gwyn el secreto de los dragones y le dijo que si él y sus leales guerreros utilizaban el poder de su alma para crear hechizos de electricidad podrían fácilmente destruir las escamas de piedra de sus hermanos dragones.

Dark Souls/ From Software

Los dragones, aún desprovistos de sus escamas, eran contrincantes poderosos. Así que la Bruja de Izalith y sus hermanas utilizaron el Alma de la Vida para crear poderosos hechizos de fuego con el que llovió infierno sobre la tierra de los dragones. Nito procuró el golpe final  a las bestias, liberando enfermedad, putrefacción y corrupción con el poder de su Alma de la Muerte. Los dragones fueron casi exterminados y los dueños de las Almas de Dioses se proclamaron los nuevos señores de la creación.

Nito se relegó a las profundidades, repartiendo su alma entre sus servidores para que siguieran motivando la muerte entre los seres de la superficie. La Bruja de Izalith y sus hermanas se fueron a tierras lejanas a perfeccionar sus hechizos. Seath fue recompensado por Gwyn, que le proporcionó poder y recursos ilimitados para que buscara una fuente alterna a las escamas de piedra para alcanzar la inmortalidad. Con esto, Gwyn estableció un nuevo reino con sus guerreros, donde comandaría junto con sus hijos como un Dios. Y el insignificante ser en posesión del Alma de la Oscuridad, quien escondió su presencia e identidad, empezó a reproducirse y repartir el poder de su alma entre sus descendientes.

La Era del Fuego

Dark Souls/ From Software

Así pues, los dueños de las Almas de los Dioses usaron sus almas para establecer sus reinos y su poder, mientras que el Alma de la Oscuridad empezó a repartirse entre los descendientes de su original dueño. Estos descendientes pronto conformaron la humanidad, y conforme la humanidad misma crecía en número, poder y presencia, también crecía el poder del Alma de la Oscuridad sin que los dueños de las demás Almas se dieran cuenta. Felizmente aceptaron a la humanidad como sus gobernados y la humanidad se inclinó ante Gwyn, Nito y la bruja de Izalith como si de verdaderos Dioses se trataran. Y así empezó la Era del Fuego.

Pero no se dieron cuenta de que, al construir su imperio, gastaban lentamente el poder de sus almas. Y con el poder de sus almas desvaneciéndose, también aquel fuego de donde habían recuperado sus poderes, La Primera Llama, empezaba a desaparecer. Con el fuego apagándose, poco a poco el mundo volvía a la era de los grises como había estado en un principio. Fue entonces que Gwyn empezó a ver su reinado resquebrajarse poco a poco. Vio su mundo, el mundo que él había creado, morir lentamente. No podía dejar que la Primer Llama se apagara. Debía extender su reinado tanto como fuera posible.

Pronto les contaré la historia de qué hicieron los señores de las Almas de Dioses para evitar el fin de la Era de Fuego, pues por el momento ya he hablado demasiado. Hasta entonces.

Año: 2011-2016
Estudio: From Software
Tipo de Contenido: Lore
Plataformas: PC, PlayStation 3, PlayStation 4, XboxOne, Xbox360
http://www.fromsoftware.jp/pc/

Post Author: Kelma Tal Qamar

Periodista de profesión, novelista por vocación, gamer por pasión. Hijo de los RTS y los MMORPG’s, acostumbro tomarme las cosas con calma y trabajar solo contra el mundo. Tank y support son mis especialidades. Soy Kelma, soy un gamer, y como ustedes y mis compañeros, soy Amissum.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *