Dark Souls History 8: ¿El fin del ciclo eterno?

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La Primera Llama se extingue, y el Reino de Lothric pone sus esperanzas en el segundo* hijo de Oceiros. Lothric, Príncipe Menor; tiene otros planes en mente. Influido por las enseñanzas de el líder y primero de Los Académicos, se encierra en la parte más alta de su castillo, con su hermano Lorian, Príncipe Mayor; sirviéndole como protector. Entre la gente de Lothric empieza a cundir el pánico, y ningún héroe de la talla del No-Muerto Elegido o el Portador de la Maldición parece surgir para salvar el mundo.  Es entonces que las campanas del nuevo Santuario del Enlace de Fuego, construido (o tal vez, reconstruido) por la gente de Lothric empiezan a sonar. Y en las tumbas cercanas al Santuario, comienzan a levantarse seres humanoides, poseedores de un terrible poder. Un poder que, antaño, solía ser mucho más intenso; pero ahora no es más que un murmullo. El Plan B del reino de Lothric: los Señores de las Cenizas Ardientes.

“El Fuego se apaga, y los Señores se van sin sus tronos…”

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Las campanas mágicas despiertan a cuatro poderosos seres que sacrificaron su vida en eras pasadas para mantener el ciclo corriendo. Ludleth de Courland, un poderoso maestro del arte de la transposición de almas. Los Vigilantes del Abismo, hábiles guerreros herederos del estilo de batalla y responsabilidades del guerrero Artorias. Aldrich, Santo de las Profundidades, un clérigo corrupto y caníbal que ha ganado poderes deíficos tras consumir miles de seres. Y finalmente Yhorm el Gigante, el aislado y atormentado Rey de la Capital Profanada. Todos ellos, usados para alimentar la Primera Llama hace cientos, tal vez miles, de años atrás. Pero ninguno busca responder al llamado del Reino de Lothric y escapan a sus hogares buscando perseguir sus propios objetivos. Sólo Ludleth llega voluntariamente al Santuario para ocupar su trono.

Sin importar su desesperación, los habitantes de Lothric saben que Ludleth no podrá reencender el Fuego él solo; tan pálido es ahora su poder. Deben regresar a los demás Señores de las Cenizas Ardientes a sus tronos, así necesiten obligarlos mediante la fuerza. Deben entonces llamar al Plan C, la última esperanza del ciclo eterno. Ceniza sin Encender, campeones que se aventaron a la Primera Llama y fueron consumidos por ella; algunos ni siquiera lo suficientemente fuertes para prolongar el ciclo. Restos de No-Muertos, inútiles incluso para servir de combustible, son llamados al Santuario para obligar a seres con un poder similar al de los dioses de antaño a regresar a sus tronos y forzarlos a cumplir su deber. Las campanas suenan una vez más, y de las tumbas surge un ser, una simple colección de polvo que apenas puede llamarse ceniza. El Campeón de Ceniza.

“…y es así que la Ceniza busca Ascuas”

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El Campeón de Ceniza se levanta de su tumba y, después de ser juzgado como digno por el Juez Gundyr en combate, llega al Santuario del Enlace de Fuego. Es ahí que una Guardiana del Fuego, la última de sus hermanas, le indica su misión: buscar a los Vigilantes del Abismo, a Aldrich y Yhorm; asesinarlos y traer su restos ardientes a reposar sobre sus tronos. Después, tendrá que escalar hasta la cima del Castillo de Lothric y asesinar al Príncipe Menor y a su hermano, traer las cenizas de ambos al santuario y comenzar el ritual para reavivar la Primera Llama. Sólo así podrá evitarse que se rompa el ciclo. Sólo así el mundo como se conoce desde hace incontables eras podrá ser preservado. Esta misión suicida es la única que puede darle al mundo una leve, pequeña esperanza.

Con la ayuda de la Guardiana y otros humanos alzados como Cenizas sin Encender, el Campeón de Ceniza avanza a través de las tierras de los Señores. El fin del mundo se percibe cerca, todos los grandes reinos aún en pie convulsionando uno sobre otro. Los hogares a los que han huido los Señores de las Cenizas Ardientes se acercan, mágicamente, al Reino de Lothric. Como si el mundo mismo empezara a converger sobre la última esperanza para seguir existiendo. Durante sus viajes se encuentra con Yuria y Yoel de Londor, una lejana tierra habitada por No-Muertos, que creen haber encontrado una solución para poner fin al reinado de los dioses; y claman haber encontrado en el Campeón su Rey de los No-Muertos. Sólo piden que, cuando aniquile a los Señores de las Cenizas Ardientes y asesine a Lothric, robe la Primera Llama y utilice su poder para liberar a la humanidad.

Al final, el Campeón de la Ceniza persevera, y logra traer las cenizas de los Señores a sus tronos. Cuando sólo Lothric y Lorian quedan para impedir la continuación del ciclo eterno, el sol se vuelve negro, y un anillo de fuego lo rodea. El fin del mundo está comenzando, y el tiempo se agota.

El Santuario del Enlace de Fuego, envuelto en el Abismo

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El Campeón de la Ceniza se interna a lo profundo del Castillo de Lothric, hacia los aposentos del Rey Oceiros, padre de Lothric y Lorian. Cuando entra al estudio del viejo rey, una abominación más parecida a una bestia que a un humano lo amenaza. La bestia se presenta como el Rey Oceiros y en sus manos parece cargar a un bebé, al que llama Ocelotte. Esta pequeña cría o es un producto del demente rey, o  tiene poderes de invisibilidad, pues el Campeón no puede verlo. En un intento desesperado por proteger a su retoño, la bestia ataca al Campeón, quien lo asesina tras una violenta batalla. Detrás hay una pared, que lleva a un largo y amplio pasillo. Al final del corredor, sólo un barranco y un cielo completamente negro. El Campeón se avienta y termina en una versión corrupta y oscura del Santuario del Enlace de Fuego, consumida por el Abismo.

Dentro, encuentra el cuerpo de una Guardiana de Fuego que sostiene en sus manos un par de ojos. El Campeón los toma y rápidamente utiliza un artefacto mágico para volver a la versión que conoce del Santuario. Ahí entrega a su Guardiana los ojos, quien a su vez los pone en las vacías cavidades de su cráneo. Inmediatamente, una serie de visiones asaltan la mente de la Guardiana, que se derrumba ante la verdad. Cuando logra reponerse, le hace prometer al Campeón una cosa: si quiere detener el ciclo, debe invocarla cuando llegue al sitio de la Primera Llama. Sólo al profanar el Fuego, podrán detener el ciclo eterno. Sólo mediante un acto que desafíe a los dioses, podrán ellos dos, sin la influencia de nadie, reclamar el poder que le pertenece a la humanidad.

Sólo faltan las cabezas de Lothric y Lorian para que el Campeón pueda cumplir su destino, cualquiera que sea el que elija. Y, con paso decidido, se dirige al Castillo de Lothric.

El sitio de la Primera Llama

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Cuando por fin el Campeón llega a los aposentos de los príncipes, ninguno quiere dejar que nadie decida el destino que han escogido para ellos mismos. En una batalla en la que el Campeón lucha con todas sus energías, por fin logra asesinar a los dos príncipes, y recoge sus cenizas. Sus almas, unidas por la maldición que cayó sobre el Príncipe Menor cuando tan sólo era un niño, son reclamadas por la Ceniza sin Encender. Sus ascuas sirven para volverlo más poderoso que ningún otro ser viviente. Con todos los Señores de las Cenizas Ardientes devueltos en sus tronos, y con el poder de los herederos de Lothric disponible para aumentar la fuerza de su hechizo, la Guardiana del Fuego comienza el ritual. Ludleth es reducido a polvo y el fuego de los Señores y los príncipes es absorbido en una diminuta llama, que el Campeón recibe en sus manos. Todo a su alrededor se vuelve oscuro y el Campeón cierra sus ojos.

Cuando por fin despierta, el Santuario está hecho una ruina. Sus aliados y la Guardiana no están en ningún lado. Cuando sale, el Campeón observa el verdadero fin del mundo. Todas las tierras convergen sobre una enorme plataforma de roca sobre la que hace milenios se encontraba el Reino de Lothric. De alguna manera, el Campeón ha sido transportado al final de los tiempos. Y en la plataforma descansa, casi extinta, la Primera Llama, aquella que hace milenios ligó Gwynn al Alma Oscura de la Humanidad para preservar su reino. El campeón avanza por entre las cenizas de miles, tal vez millones de reinos. y al llegar al Fuego, una figura se levanta. El Alma de las Cenizas, la encarnación divina de todos los humanos, dioses y Señores que sacrificaron su vida y poder para preservar el ciclo eterno. Utilizando todo su poder, el Alma de las Cenizas ataca al Campeón, quien se arroja a lo que posiblemente es la última batalla que el mundo presenciará. Pero no hay espectadores, no hay bandos, no hay testigos. Sólo la ceniza, el Alma, el Campeón, y un sol oscuro delineado por un fuego que perece.

¿El fin del ciclo eterno?

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Lo último que se sabe es que el Campeón de la Ceniza perseveró y asesinó la última defensa que la Primera Llama tenía en contra de las ambiciones de la Humanidad. No se sabe si el Campeón completó su misión y utilizó su poder para reencender el Fuego; algo que hubiera sido inútil con el fin del mundo tan cerca y que sólo hubiera prolongado el inevitable y posiblemente caótico fin del ciclo eterno. Otros creen que el Campeón cumplió los deseos de Yuria y Yoel, se convirtió en el Rey de Londor y comenzó un nuevo ciclo con la Humanidad libre de la maldición que Gwynn les impuso tantas eras atrás. Unos más aseguran que el Campeón invocó a su Guardiana de Fuego, robó la Primera Llama y se sentaron juntos a observar el fin del mundo tal y como el príncipe Lothric quería hacerlo. Algunos incluso plantean que el Campeón asesinó a la Guardiana y tomó el poder para sí, convirtiéndose en el Dios soberano de un mundo agonizante.

Pero todos saben que el universo de Dark Souls terminó ese día. Y aunque existen millones de relatos más que contar que expanden aún más la leyenda de un mundo donde un Fuego de inmenso poder cambió el destino de todos los seres vivientes que lo habitaban, esas serán una historia para otra ocasión. Por el momento, la serie de relatos de Dark Souls ha llegado a su fin.

¡Praise the Sun, Ammissums!

Año: 2011-2017
Estudio: From Software
Tipo de Contenido: Lore
Plataformas: PC, PlayStation 3, PlayStation 4, XboxOne, Xbox360
http://www.fromsoftware.jp/pc/

Dark Souls History 1: El inicio de los tiempos

Dark Souls History 2: El Reencendimiento de la Primera Llama

Dark Souls History 3: El No-Muerto Elegido y el camino hacia Dark Souls I

Dark Souls History 4: Dark Souls 1…prepárate a morir

Dark Souls History 5: Entendiendo el ciclo de la Primera Llama

Dark Souls History 6: Dark Souls II… el primer pecado

Dark Souls History 7: Aceptando el ciclo eterno

*En el artículo número 7 de Lore existen unos pequeños errores, debido a algunos plot-holes que la saga tenía en su momento (¡o que no comprendía del todo!). Cuando pueda, revisaré todos los artículos y haré las correcciones pertinentes ahora que la serie Dark Souls ha oficialmente llegado a su fin. ¡Una disculpa Amissums!

Post Author: Kelma Tal Qamar

Periodista de profesión, novelista por vocación, gamer por pasión. Hijo de los RTS y los MMORPG’s, acostumbro tomarme las cosas con calma y trabajar solo contra el mundo. Tank y support son mis especialidades. Soy Kelma, soy un gamer, y como ustedes y mis compañeros, soy Amissum.

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